Accidente del Tren-Correo 421 en Torre del Bierzo, año 1944

Logio, hacía mención en el anterior post del accidente del Tren-Correo 421 que realizaba la ruta Palencia - A Coruña el 3 de enero de 1944 y que al día de hoy, es la mayor catástrofe ferroviaria de nuestro país.

El número de víctimas nunca fue aclarado, ya que el régimen ocultó la magnitud del accidente y solo notificó 78 muertos, pero las estimaciones de la época apuntaban que se produjeron cerca de 200 víctimas y estudios realizados más recientemente elevan la cifra de fallecidos por encima de 500.




Solo dos vecinos de Astorga, Marcelino Crespo Crespo, que era notario de Villafranca del Bierzo, y Alejandro García, soldado de Aviación, fueron identificados entre las 78 víctimas oficiales del trágico accidente ferroviario de Torre, ocurrido el 3 de enero de 1944 y del que todavía se conserva memoria en toda la provincia de León.

Con toda seguridad hubo otros habitantes de Astorga entre los fallecidos, no solo porque el número de muertos fue mayor que el reconocido oficialmente sino porque entre los cadáveres que se recuperaron muchos no pudieron ser identificados. El incendio que se produjo en el tren Correo 421 de Madrid a La Coruña, tras el choque con una locomotora dentro del túnel número 20 - ya desaparecido - de la línea de Palencia a La Coruña, calcinó muchos cuerpos, los documentos y las prendas que podían identificarlos.

Aquella tragedia - la mayor de la historia del ferrocarril en España-, solo salió a la luz en su verdadera dimensión muchos años después. La férrea censura que imperaba en aquellos años impidió su divulgación en los periódicos. En los últimos tiempos, con los testimonios de algunos supervivientes y la documentación recogida de manera fragmentaria - la oficial del archivo de la Renfe en Palencia, guardada en expediente CH/1-20 /1944, había desaparecido antes del incendio del almacén donde se guardaba gran parte de la documentación histórica de RENFE-, se ha podido reconstruir aquel suceso.

Parecen claras las causas del accidente, atribuibles al mal estado del arterial, cuyo mantenimiento y revisión eran prácticamente nulos, pero nunca podrán conocerse con exactitud las actuaciones y responsabilidades de las personas que lo hicieron inevitable. Eran tiempos del ordeno y mando, y los errores de los que daban las órdenes quedaban ocultos bajo la manta de la necesidad de mantener la jerarquía y la disciplina, para no dar ningún argumento ni muestras de debilidad que pudieran despertar las criticas de la opinión pública, a la que se seguía considerando sospechosa porque en ella estaban todavía, aunque silencios, los vencidos de la recién terminada guerra civil .......
En este enlace, la totalidad de esta crónica ...

Este reportaje se publicó en El Pensamiento Astorgano en agosto de 1.997, escrito por D. Fernando Fernández Sanz, periodista e investigador especializado en temas ferroviarios.

Y acudimos a las Hemerotecas para ver como informaba de la tragedia, la Prensa nacional:

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